miércoles, 22 de junio de 2016

Sobre Juan y María

Cuando conocí a Juan ambos éramos presa de lo cotidiano, yo siempre sentado en el mismo asiento del metro, línea nueve de Madrid y él subiendo siempre en Príncipe de Vergara. 

Supe su nombre un día cuando se olvidó cambiarse, y así en un membrete tuve la excusa para no preguntarle. 

Lo interesante de este hombre, era su pasión con la que miraba al vacío negro de la ventana, siempre imaginando, - ¿en qué pensará este hombre? me preguntaba, y no era hasta subir ella, joven hermosa, con su piel cobre que despierta la vista, puntual, siempre a la misma hora, acomodaba su cuerpo en la silla, como las estatuas de los museos, sacaba el libro y se ponía a leer. 

A Juan le encantaba, dolía ver como la veía, él dos asientos atrás de ella, veía desde la ventana cuando entraba, le saltaban los ojos, y como a poca gente le sucede se podía ver lo feliz que le ponía verla entrar. 

Siempre desde lejos a través del reflejo, la veía e imaginaba. Yo desde atrás me divertía imaginando lo que este hombre podría estar pensando, aunque estoy seguro que ambos pensábamos en un mismo sujeto con distintos predicados. 

Para ser completamente ciertos, yo nunca supe en realidad el nombre de ella, me dí el lujo de bautizarla mientras escribo esto, pero que mejor nombre que María a esta historia tan cotidiana y común. 

Tal ves se hayan conocido, no lo sé. Ahora que estoy lejos me encanta pensar que hubo un momento en el que ella cambió la rutina y se sentó a su lado, con la excusa perfecta de que el vagón estaba lleno; o que Juan venza su timidez y se haya acercado. No lo sé, hay días que quisiera llegar y subir al metro a las 20:30 h así esperar y verlos juntos y besarse, Ya que de tanto jugar al solitario llega un momento que aburre. 

miércoles, 8 de junio de 2016

El encuentro.

Pensar que el siguiente encuentro guarda un secreto, de esos que generan cosquillas en el estómago, que los quieres vivir pero no sabes como.

Si, lo peor es pensar en el resultado... Nada, vacío, por más que pienses y busques respuestas, sabes que son muchos los factores que generan ésta. Esa dilución de lugar, tiempo, acción y reacción formando una amalgama nueva, tal vez un beso, una caricia o mejor... bueno.

Y te pones nervioso, te tiembla el pulso, no te concentras en tus deberes cotidianos y poco a poco tu imagen aumenta en la cabeza. Me muero por verte; que mierda, ya así sin más la imagen de tu mente se hizo persona, con nombre y apellido, un par de ojos hermosos y una sonrisa. Me invadiste pirata, ahora que hago? - respondo?, me dejo llevar y dejo de lado lo que hago y disfruto del momento?.

Bah! sacudir la cabeza, enfriar los motores, relajarme y seguir en lo mío, ya falta menos para el encuentro.

Termina la tarde; es el momento, sólo queda dar el primer paso. Pero estoy congelado, hay mucho en juego, dudo, me acobardo. Vamos que se puede me digo, respiro hondo, un poco más que es necesario. Me sudan las manos. Llegas, mierda, ya me viste.

De lejos te acercas. - Que hago?. Es el momento, respiro, me calmo. Que hermoso momento, difícil que suceda de nuevo.

El lugar, supongo que el indicado... -que calor madre mía.

Respiro de nuevo y doy el primer paso.


jueves, 2 de junio de 2016

Notas de bienvenida

Tema de libre escritura, 
bordea y da tono a tu sonrisa, 
en lo tibio de la tarde en las formas que se dan las cosas. 
Después de cada risa y luego después con el llanto. 

En un abrazo, 
poco a poco y día a día. 
En lo cotidiano de los días,
  en nuestra forma de ser.

Así nosotros, 
en lo complejo de la palabra
ahí reside nuestra fuerza.

Ya en singular eramos fuertes, 
de nuestra unión
seremos
invencibles.