sábado, 31 de diciembre de 2011

Feliz año nuevo

Al igual que con el otoño caen lentamente las hojas del recuerdo.
Suave y de la manera más tierna  se desvanecen los sueños del pasado.
Si es cierto, cada vez las arrugas se apegan a mi, y mis pensamientos ganan un poco más de fuerza y consistencia.
De esta manera y muy lentamente, con un nuevo rocío cubrirá nuestros cuerpos,
y como copos de nieve llegarán a nuestras hojas los nuevos triunfos del camino que andemos.

Un año más se va y a este que escribe le encanta la idea, del deseo positivo y la esperanza de vida,
de la salud y el provecho que pueda llegar a nuestras vidas.

Les deseo lo mejor a los más cercanos, a los que están lejos aún más y a los que vengan bienvenidos sean.

Feliz año nuevo

jueves, 29 de diciembre de 2011

Del amor más puro al camino más recto.

No hay amor más puro
no hay cariño más grande
que el amor de la leche, y el calor de tus brazos.

Nunca olvidaré tus manos quienes me llevaron de viaje
a los más nuevos recuerdos,
mis primeras aventuras, y el conocimiento que me regalaste.

Hoy en los días tristes sigo recordando tus mirada,
tan tranquila y tan serena a la vez.
Tus palabras de aliento, que en un inicio molestan
pero luego las valoras.

Siento que el tiempo no ha pasado,
y sigo orgulloso de la furia de tu ser,
de la pelea contra lo incorrecto,
y nunca estar de acuerdo contra la injusticia.

No seguí tu camino, pero si me llevé tus enseñanzas.
Mis leyes son de vida, no jurídicas,
pero mi corazón creció justo.

Del amor de familia con la que crecí
entendí lo que realmente es una pareja,
hecha de respeto y esmero vi mi crecer,
y de libertad mis maleta me enseñaste hacer.

Hoy no dejo nada sucio, ni siquiera la consciencia
que ya has trabajado bastante para este que te escribe,
y no desfallezcas que siempre estaré pendiente,
y la vida nos hará eternos, por que de mi historia estarán hechos tus recuerdos.

Te amo, mi madre querida, en la distancia, en la falta... pero siempre te amo.

miércoles, 28 de diciembre de 2011

El viento eres tú

No es mentira, aun susurra en el viento tu nombre
es tan suave y tan tierno como siempre has sido,
lentamente con cariño recorre lo más profundo de mis recuerdos.

Poco a poco me abstrae y me lleva a tus brazos,
y tus dedos que decían te quiero, así lentamente me llevé tu perfume,
el aroma de  tu cuerpo en cada mañana
y sentir en tu pelo lo más hermosos de los recuerdos.

Te amo, te dije y sentí la partida.
Pero estoy cerca dentro del más puro de los sentimientos
que late y se siente con el calor de la sangre
y forma los versos que siempre te he escrito.

Te amo, y te recuerdo, con ese vestido rojo
con ese cabello ondulado, con esas mentiras que siempre te he dicho.
Pero llego tarde a repartir mis lamentos a oídos sordos y palabras inertes.

Aún te dije te amo, con miedo con ganas de más
y me pone triste el resultado de la distancia,
es el viento que trae recuerdos, pero el viento eres tu.


lunes, 26 de diciembre de 2011

Ya son 27 años

Son 27 años ya, desde ese 1984. Días enteros de encontrar maravillas nuevas en mi vida, poco a poco formando lo que podría ser hoy mi futuro. Siempre buscando un porque a las cosas, entendiendo el funcionamiento de unas y destruyendo otras en el proceso. Si es cierto mi vida ha sido siempre una de cal y otra de arena.

Algo de lo que nunca me podré quejar es de falta de cariño y comprensión, aunque desde muy pequeño quise ser independiente. Poco a poco mis amores fueron mezclándose entre familia para añadir un poco de amistad. Nunca podré olvidar a mi primer amigo, mi mejor secuaz de todas las aventuras, a mi pequeño hermano, siempre víctima de mis más terribles y maquiavélicas hazañas. A quien hasta hoy llevo en mis recuerdo y las ganas de llorar cuando lo extraño siempre me vuelven a los más lindos recuerdos.

Luego ante todo el calor de hogar y el gran ejemplo de familia que me dieron mis padres, mis tíos y tías quienes de a poco me tomaron como un hermano más, ya que aprendimos juntos a crecer de a poco.

En el colegio, siempre callado, pero diferente, formando sueños mientras me divertía haciendo alguna travesura con el Rana y Gigio, amigos inigualables e inolvidables. Poco a poco conocí a Dios y con Él una mujer preciosa que me cambió la forma de vida, mi mejor amiga y el amor que tal vez nunca tenga, musa de mis mejores escritos, y de mis mejores sonrisas... como te extraño.

En Dios crecí libre, y aprendí a darle la cara a tanta mierda que se pone en frente, a plan de amor y comprensión empecé a querer cambiar el mundo. Cumpliendo mis sueños entré a la universidad. Siguiendo los pasos de mis héroes y heroínas seguí el camino de Galeno y me enamoré de Hipócrates y su máximo escrito, seguí amando a mi tierra y con ello a mi gente, a los más pobres y trabajé para ellos, piedra a piedra y de buenos actos fui marcando mi camino al infierno, pero siempre traté de hacerlo de la mejor manera, con todo el cariño que pude darles y el conocimiento que siempre he buscado.

Mis amigos en esta etapa se hicieron hermanos, con distintas sustancias y diferentes ideas, pero con un corazón gigante, poco a poco cada quien siguió su camino y nos encontramos en un presente con ganas de un futuro mejor.

Hoy fuera y lejos como algún Guevara en su motocicleta me tomé el primer vuelo lo más lejos que pude, y me propuse conocer lo mejor del mundo y es así que en una pequeña ciudad después de haber vivido las peores injusticias de la vida, y ante grandes sacrificios, el universo me dejó en el lugar que nunca pensé. Haciendo algo que no estaba en mis planes, pero feliz de hacerlo, descubriendo lo mejor de una amalgama de sabores colores, razas y sensaciones. Con un grupo de gente tan hermosa de la que cualquiera se enamoraría.

Es así, no puedo quejarme siempre he tenido suerte en el camino, he aprendido cayendo pero siempre adelante, no pienso retroceder, y espero morir de pie en la lucha contra la mediocridad de la vida. Gracias a tantos y a todos, pero en especial gracias a Tí, mi luz, mi fortaleza quien a pesar de todo nunca me has abandonado. 

martes, 20 de diciembre de 2011

Se necesita un abrazo y un poco de paciencia

Tardaste mucho en llegar esta vez, tanto así que me cogiste por sorpresa,
es como el vino que gira en esta copa, como el humo del último cigarro que fumé.
Es tu silueta, esa bomba de tiempo que aún gira en mi cabeza, que llega con tu recuerdo en tardes como esta.

Es un recuerdo oscuro, con detalles que no quisiera tocar y espero que no los delate en las siguientes líneas. Hoy llegó el día de las canciones tristes, de buscar un abrazo que no llegó y me quedé esperando. De a poco toma forma la voz tuya dentro mío y con cada trago de vino me resulta más amargo, tanto así como tu partida.

Me veo al espejo y el reflejo me lastima, trato de limpiarlo como el vapor de la ducha, pero no puedo, la soledad de mi no se escapa, y cada día que pasa me gusta menos, aunque no es el hecho de estar sólo lo que me molesta sino el hecho que antes era feliz con ella.

Pero la soledad de este momento es la venganza del destino, que llegó a cobrar los errores que he hecho, tanto a tí como a cualquier otra. De alguna forma tenía que pagarlo no crees?. Creo que la balanza de cierta forma a buscado equilibrarse de nuevo, llevándose consigo la sonrisa que en algún momento pude haber tenido. Sólo espero que no dure demasiado, que el castigo sea rígido y aprenda, pero que no dure para siempre.

Quisiera verte, oirte por lo menos, por más difícil que llegue a ser, hoy te busqué te llamé pero no se pudo. Es una pena, o tal vez me ahogué demasiado en el último vaso de agua que bebí hace algún tiempo.

Lo bueno es que de aquí más abajo no podré estar, después de alguna lágrimas y un poco de pienso, podré levantarme mejor, si, hoy es un día para criticar los hecho queme trajeron lentamente hasta tí... Soledad. 

jueves, 8 de diciembre de 2011

Carta de navidad a un Santa imaginario. O simplemente el monólogo de un loco más

Es difícil recordar el pasado cuando tu presente es tan diferente de lo que siempre has pensado. En algún momento de esta historia el camino se dividió en algo muy distinto a lo soñado, es que poco a poco el hombre en el que estoy cambiando ha dejado de buscar problemas espirituales, para sanar las heridas de la carne, de los músculos más vitales, mis manos, mis pies y el corazón.

No quisiera dejar de construir cosas, espero pronto labrar el territorio de un nuevo hogar, el acariciar a quien el futuro me traiga, y luego recoger la cosecha de los árboles que la vida me haya dejado.

 No  dejar de caminar y estirar la mano a quien me lo pida, dejar mi corazón y toda la sangre posible para pasar un buen rato. Hacer que las fugas de sangre se curen y parchar esta bomba, hacer que vuelva a sentir, que siga creyendo en el amor por más lejos que esté o la haya dejado.

 Encontrar la inspiración correcta para la musa exacta, no tener miedo a decir te amo, y poner el pecho  frente a los problemas que se hayan formado. Proteger a los míos, y hacerles saber que los quiero, no dejar a alguien atrás, no de nuevo, por más grande que sea la gratificación del momento, debo aprender a compartir mejor mis premios.

 Entender que las palabras también matan, incluso más que los actos, todo esto por la falta de humildad que siempre me ha caracterizado. Debo pedir perdón a mucha gente... es cierto, pero también debo prometerme nunca dejar de mirar a los ojos a quien le tema, sacar lo mejor de mí ante cualquier problema.

 Dar más y no dejar de hacerlo, que para eso estoy en esto.

 Pero sobre todo nunca  olvidarme de vivir, que hay días que me amargan, pero siempre habrá una ventana por donde ver el horizonte.

 Pronto llegará la navidad y esta es la lista de deseos que tanto he estado postergando, son las grandes dudas que siempre he soñado, y si no hiciera esta pausa tal vez esta carta nunca hubiese existido, y con ella mis recuerdos.

sábado, 3 de diciembre de 2011

En un mar tranquilo te escribo

Escribo de nuevo en un día sin sol, con una brisa que trae aromas, sentimientos del pasado torturadores del recuerdo de esos que estrujan el corazón. Extrañamente me siento nuevo, diferente no como en otras ocasiones, apagado, triste o desolado. Todo lo contrario, hoy me siento tranquilo, en un barco a la deriva en busca de nuevos retos, con más ganas de tomar al mundo de las astas y hacer de él cuanto quiera. Pero en la barca, como el anterior otoño me encuentro sólo y una mochila de nuevos recuerdo a tope, ha pasado un año, y que diferente me siento estando tan lejos. Esta vez mis canciones no hablan de amores, ni recuerdos de cuerpo de mujer, mi guitarra ya no es acústica y mi voz se puso un poco más ronca de tanto tabaco. Canto en prosa tumbado en el taburete de mi barca, y dejé los versos románticos para quien tal vez le de mejor uso. Ya no importa enamorarme, hoy por hoy ando en busca de algo más bonito y eterno. La búsqueda de mi compañera de viaje quedó en una pausa repentina, aunque conociendo mis entrañas no durará mucho más, que a mi corazón le gusta amar, pequeña lucha eterna entre lo que siento y siempre he pensado. Por suerte, desde que partí de Bolivia, el agua siempre ha sido tranquila, la mar me ha dado mucha paz para seguir flotando, tengo brisa y no necesito remar, así que me canso lo necesario, de la misma forma pasó el tiempo, si esfuerzos sobrehumanos, y a simple paso, estudiando y aprendiendo pasó el año. Debo contarte Soledad que me sigue molestando la pierna cada vez que va llover, que te encontré en la sonrisa de una mujer hermosa, y enroscado de las piernas de otra. Pero a pesar de la distancia, no volví a caer en tus manos; a puro razonar y pensar antes que hablar supe sacar a flote la verdad, y así estar más feliz. No digas no, que me niegas el paraíso, hoy estoy mejor que cuando nos conocimos, así que no hay por que volver, aunque a quien primero me presentaste sigue lejos y con el corazón cansado, se que en algún momento la volveré a encontrar, tal vez con otro nombre, otra cara y otra voz. Pero hasta entonces, hasta luego vieja y conocida amiga, que por ahora me toca a mi zarpar a la búsqueda de algo mejor. Y es que hecho a la mar esta última carta, desde mi bote, tal vez sólo pero esta vez no mal acompañado por el resultado de tus acciones.