No hace falta despedir el tiempo
porque es este quien nos ha hecha felices,
porque cuando un amigo se va,
renacen las historias y se hacen leyendas las anécdotas.
De tanto recordar nos acercamos y tras sólo un llamado estamos cerca,
porque cuando un amigo se va,
los que nos quedamos siempre recordamos.
Así que no soy amigo de las despedidas
porque no hay a quien despedir,
simplemente ser presa del momento,
y hasta el siguiente hasta luego darte un abrazo y seguir
Cuando un amigo se va, no se muere el alma, sino vive.