miércoles, 31 de agosto de 2016

Notas de noches

No sabes lo fácil que es confiar en mí,
pasa sin miedo y cierra la puerta.

Entra en la lucha,
tú y tus golpes,
yo,
Con los míos.

Veamos cuanto resistimos
quien mata a quién?

Ven a la pelea
y cierra la puerta
seamos los kamikazes del amor
que solemos pensar.

Ven pasa,
cierra la puerta.

Seamos esos viejos lobos
conocedores
de nuestras mejores posturas

Y que de cada golpe que nos demos,
seamos más sabios,
más ricos,
más nuestros.

Ven
pasa
cierra la puerta.

No te arrepientas

viernes, 19 de agosto de 2016

La historia del búho y la marmota

A veces la recta no es el camino más cercano entre dos puntos.

Esto mismo le sucedió un día al búho cuando se cruzó con la marmota.

Se miraron fijamente y de cerca y algo cambio en su día por un instante.

El búho solo pensaba en volar mientras estaba en vigilia,  mientras la marmota en sus días construía su hogar.

Pero algo era distinto entre los dos,  no podían saber que ese encuentro les cambio.

Un día de vuelo se encontraron:

Por desgracia yo soy nocturno.  Dijo el búho. - y yo sueño bonito por las noches pensaba la marmota.

Se miraron fijamente,  como sólo ellos dos sabían,  disfrutaban de ese momento,  pero como todo momento pasa,  y ambos de vuelta a lo cotidiano se despidieron.

Y el tiempo pasó,  no sé  qué fue de aquel búho,  y menos del camino de la marmota. Pero de algo estoy seguro,  su vida después de ese encuentro nunca fue la misma.

jueves, 18 de agosto de 2016

La canción de Ludovico

Es tan largo y tan profundo el sentimiento
saber que todo termina,
entender que dentro de poco
el canto de gaviotas termina.

El sonido del agua me abruma
y ésta tortura futura que grita
Consecuencia.

Te dejamos de lado
Te olvidamos
Por que simplemente como todos,
soy así.

Te pierdo y luego existes.

Y suena la melancolía del piano de Ludovico
y mi corazón palpita,
te extraño.

Suena el piano de Ludovico
Y es la sentencia de ser humanos.

Te quiero, te necesito, te despido

Ártico.

lunes, 8 de agosto de 2016

Carta a María

Me he puesto a recordar el porqué abandoné la vida que llevaba, 
dejar de lado a esa hermosa señorita, inteligente, con ganas de triunfar en el mundo, 
un partido claro de prosperidad. 

Salí del cuento por querer ser más Sabina o quizás un Silvio Rodriguez, componer mi presente y cambiar un poco mis alrededores.
Envolverme en trapos de trovador, y salir cantando las nuevas aventuras vividas por el mundo. 

Pero que iluso decían,  mi historia los contradice, cada esfuerzo que he dado, cada lágrima, cada mal trago tomado. Me encuentro más fuerte y con la frente en alto. 

Aún no he cambiado el mundo, ni siquiera mi barrio, pero sigo luchando con las armas que tengo, 
doy  mi mejor abrazo a todo a quien se cruza, y si, es cierto, no soy más Sabina, menos un Silvio, soy un trovador de barro nuevo, ya no puedo compararme, ni siquiera conmigo mismo hace 10 años, soy tan distinto que puedo decir que soy nuevo. 

Pero te sigo recordando, ha cambiado mucho nuestro universo, tú ya casada, yo de tan lejos, sigo siendo ese médico que quiso tener el pelo largo. Recuerdo nuestras charlas, nuestras cartas y esos libros que prometimos escribir. 

Sé que hoy no la estás pasando bien, por eso te escribo. Me duele saber que tengas que arriesgar tus sueños por lo que amas, pero sé que eres valiente, siempre supe que eras de otra casta, una mujer valiente que sólo mira hacia adelante. 

Recuerda querida todo lo que has vencido, tanto camino recorrido y sigues vigente, presente y con la frente en alto. Tu siempre supiste que el mundo es de los valientes, y tu eres la que más, el mejor estandarte que puedo poner de ejemplo. 

Así que hoy te recuerdo, por que también dejé la comodidad de casa, a una bella dama con brillante futuro, por que supe que debía ser distinto. A pesar de estar sólo, sigo peleando por lo que nos prometimos. 

Te sigo escribiendo después de 8 años, sigues en mis oraciones cuando las hago y lo más importante, sigues siendo presente en todos mis actos. 

Fuerza. 



miércoles, 3 de agosto de 2016

Notas del pasado.

Hace 4 años en uno de mis peores momentos, una de las personas a quien más quiero me mandó este poema, así de repente cambió un poco a mejor mi momento ese año.

Hoy después de cuatro, ha llegado ese momento de alegría, en parte, aún incompleto, porque vamos, siempre se puede estar mejor.

Hoy lo escribo en mi página personal, ya que sé que gente que quiero aún la lee. Te recuerdo siempre Palomita, querida hermana. Espero siempre que tu camino esté lleno de grandes experiencias, y como tú en su momento, si por si acaso la estés pasando mal te envío el poema.

Hombre que mira más allá de sus narices

Hoy despierto tosco y solitario
no tengo a nadie para dar mis quejas
nadie a quien echar mis culpas de quietud.

Sé que hoy me van a cerrar todas las puertas
y que no llegará cierta carta que espero
que habrá malas noticias en los diarios
que la que quiero no pensará en mí.

Y lo que es mucho peor
que pensarán en mí los coroneles
que el mundo será un oscuro
paquete de angustias
que muchos otros aquí o en cualquier parte
se sentirán también toscos y solos
que el cielo se derrumbará
como techo podrido
y hasta mi sombra
se burlará de mis confianzas.

Menos mal
que me conozco.

Menos mal que mañana
o a más tardar pasado
sé que despertaré alegre y solidario
con mi culpita bien lavada y planchada
y no sólo se me abrirán las puertas
sino también las ventanas y las vidas
y la carta que espero llegará
y la leeré seis o siete veces
y las malas noticias de los diarios
no alcanzarán a cubrir las buenas nuevas
y la que quiero
pensará en mí hasta conmoverse
y lo que es muchísimo mejor
los coroneles me echarán al olvido
y no solo yo muchos otros también
se sentirá solidarios y alegres
y a nadie le importará
que el cielo se derrumbe
y más de uno dirá que ya era hora
y mi sombra empezará a mirarme con respeto.

Será buena
tan buena la jornada
que desde ya
mi soledad se espanta.

           
Mario Benedetti