A veces la recta no es el camino más cercano entre dos puntos.
Esto mismo le sucedió un día al búho cuando se cruzó con la marmota.
Se miraron fijamente y de cerca y algo cambio en su día por un instante.
El búho solo pensaba en volar mientras estaba en vigilia, mientras la marmota en sus días construía su hogar.
Pero algo era distinto entre los dos, no podían saber que ese encuentro les cambio.
Un día de vuelo se encontraron:
Por desgracia yo soy nocturno. Dijo el búho. - y yo sueño bonito por las noches pensaba la marmota.
Se miraron fijamente, como sólo ellos dos sabían, disfrutaban de ese momento, pero como todo momento pasa, y ambos de vuelta a lo cotidiano se despidieron.
Y el tiempo pasó, no sé qué fue de aquel búho, y menos del camino de la marmota. Pero de algo estoy seguro, su vida después de ese encuentro nunca fue la misma.
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