sábado, 3 de diciembre de 2011

En un mar tranquilo te escribo

Escribo de nuevo en un día sin sol, con una brisa que trae aromas, sentimientos del pasado torturadores del recuerdo de esos que estrujan el corazón. Extrañamente me siento nuevo, diferente no como en otras ocasiones, apagado, triste o desolado. Todo lo contrario, hoy me siento tranquilo, en un barco a la deriva en busca de nuevos retos, con más ganas de tomar al mundo de las astas y hacer de él cuanto quiera. Pero en la barca, como el anterior otoño me encuentro sólo y una mochila de nuevos recuerdo a tope, ha pasado un año, y que diferente me siento estando tan lejos. Esta vez mis canciones no hablan de amores, ni recuerdos de cuerpo de mujer, mi guitarra ya no es acústica y mi voz se puso un poco más ronca de tanto tabaco. Canto en prosa tumbado en el taburete de mi barca, y dejé los versos románticos para quien tal vez le de mejor uso. Ya no importa enamorarme, hoy por hoy ando en busca de algo más bonito y eterno. La búsqueda de mi compañera de viaje quedó en una pausa repentina, aunque conociendo mis entrañas no durará mucho más, que a mi corazón le gusta amar, pequeña lucha eterna entre lo que siento y siempre he pensado. Por suerte, desde que partí de Bolivia, el agua siempre ha sido tranquila, la mar me ha dado mucha paz para seguir flotando, tengo brisa y no necesito remar, así que me canso lo necesario, de la misma forma pasó el tiempo, si esfuerzos sobrehumanos, y a simple paso, estudiando y aprendiendo pasó el año. Debo contarte Soledad que me sigue molestando la pierna cada vez que va llover, que te encontré en la sonrisa de una mujer hermosa, y enroscado de las piernas de otra. Pero a pesar de la distancia, no volví a caer en tus manos; a puro razonar y pensar antes que hablar supe sacar a flote la verdad, y así estar más feliz. No digas no, que me niegas el paraíso, hoy estoy mejor que cuando nos conocimos, así que no hay por que volver, aunque a quien primero me presentaste sigue lejos y con el corazón cansado, se que en algún momento la volveré a encontrar, tal vez con otro nombre, otra cara y otra voz. Pero hasta entonces, hasta luego vieja y conocida amiga, que por ahora me toca a mi zarpar a la búsqueda de algo mejor. Y es que hecho a la mar esta última carta, desde mi bote, tal vez sólo pero esta vez no mal acompañado por el resultado de tus acciones.

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