Son 27 años ya, desde ese 1984. Días enteros de encontrar maravillas nuevas en mi vida, poco a poco formando lo que podría ser hoy mi futuro. Siempre buscando un porque a las cosas, entendiendo el funcionamiento de unas y destruyendo otras en el proceso. Si es cierto mi vida ha sido siempre una de cal y otra de arena.
Algo de lo que nunca me podré quejar es de falta de cariño y comprensión, aunque desde muy pequeño quise ser independiente. Poco a poco mis amores fueron mezclándose entre familia para añadir un poco de amistad. Nunca podré olvidar a mi primer amigo, mi mejor secuaz de todas las aventuras, a mi pequeño hermano, siempre víctima de mis más terribles y maquiavélicas hazañas. A quien hasta hoy llevo en mis recuerdo y las ganas de llorar cuando lo extraño siempre me vuelven a los más lindos recuerdos.
Luego ante todo el calor de hogar y el gran ejemplo de familia que me dieron mis padres, mis tíos y tías quienes de a poco me tomaron como un hermano más, ya que aprendimos juntos a crecer de a poco.
En el colegio, siempre callado, pero diferente, formando sueños mientras me divertía haciendo alguna travesura con el Rana y Gigio, amigos inigualables e inolvidables. Poco a poco conocí a Dios y con Él una mujer preciosa que me cambió la forma de vida, mi mejor amiga y el amor que tal vez nunca tenga, musa de mis mejores escritos, y de mis mejores sonrisas... como te extraño.
En Dios crecí libre, y aprendí a darle la cara a tanta mierda que se pone en frente, a plan de amor y comprensión empecé a querer cambiar el mundo. Cumpliendo mis sueños entré a la universidad. Siguiendo los pasos de mis héroes y heroínas seguí el camino de Galeno y me enamoré de Hipócrates y su máximo escrito, seguí amando a mi tierra y con ello a mi gente, a los más pobres y trabajé para ellos, piedra a piedra y de buenos actos fui marcando mi camino al infierno, pero siempre traté de hacerlo de la mejor manera, con todo el cariño que pude darles y el conocimiento que siempre he buscado.
Mis amigos en esta etapa se hicieron hermanos, con distintas sustancias y diferentes ideas, pero con un corazón gigante, poco a poco cada quien siguió su camino y nos encontramos en un presente con ganas de un futuro mejor.
Hoy fuera y lejos como algún Guevara en su motocicleta me tomé el primer vuelo lo más lejos que pude, y me propuse conocer lo mejor del mundo y es así que en una pequeña ciudad después de haber vivido las peores injusticias de la vida, y ante grandes sacrificios, el universo me dejó en el lugar que nunca pensé. Haciendo algo que no estaba en mis planes, pero feliz de hacerlo, descubriendo lo mejor de una amalgama de sabores colores, razas y sensaciones. Con un grupo de gente tan hermosa de la que cualquiera se enamoraría.
Es así, no puedo quejarme siempre he tenido suerte en el camino, he aprendido cayendo pero siempre adelante, no pienso retroceder, y espero morir de pie en la lucha contra la mediocridad de la vida. Gracias a tantos y a todos, pero en especial gracias a Tí, mi luz, mi fortaleza quien a pesar de todo nunca me has abandonado.
Algo de lo que nunca me podré quejar es de falta de cariño y comprensión, aunque desde muy pequeño quise ser independiente. Poco a poco mis amores fueron mezclándose entre familia para añadir un poco de amistad. Nunca podré olvidar a mi primer amigo, mi mejor secuaz de todas las aventuras, a mi pequeño hermano, siempre víctima de mis más terribles y maquiavélicas hazañas. A quien hasta hoy llevo en mis recuerdo y las ganas de llorar cuando lo extraño siempre me vuelven a los más lindos recuerdos.
Luego ante todo el calor de hogar y el gran ejemplo de familia que me dieron mis padres, mis tíos y tías quienes de a poco me tomaron como un hermano más, ya que aprendimos juntos a crecer de a poco.
En el colegio, siempre callado, pero diferente, formando sueños mientras me divertía haciendo alguna travesura con el Rana y Gigio, amigos inigualables e inolvidables. Poco a poco conocí a Dios y con Él una mujer preciosa que me cambió la forma de vida, mi mejor amiga y el amor que tal vez nunca tenga, musa de mis mejores escritos, y de mis mejores sonrisas... como te extraño.
En Dios crecí libre, y aprendí a darle la cara a tanta mierda que se pone en frente, a plan de amor y comprensión empecé a querer cambiar el mundo. Cumpliendo mis sueños entré a la universidad. Siguiendo los pasos de mis héroes y heroínas seguí el camino de Galeno y me enamoré de Hipócrates y su máximo escrito, seguí amando a mi tierra y con ello a mi gente, a los más pobres y trabajé para ellos, piedra a piedra y de buenos actos fui marcando mi camino al infierno, pero siempre traté de hacerlo de la mejor manera, con todo el cariño que pude darles y el conocimiento que siempre he buscado.
Mis amigos en esta etapa se hicieron hermanos, con distintas sustancias y diferentes ideas, pero con un corazón gigante, poco a poco cada quien siguió su camino y nos encontramos en un presente con ganas de un futuro mejor.
Hoy fuera y lejos como algún Guevara en su motocicleta me tomé el primer vuelo lo más lejos que pude, y me propuse conocer lo mejor del mundo y es así que en una pequeña ciudad después de haber vivido las peores injusticias de la vida, y ante grandes sacrificios, el universo me dejó en el lugar que nunca pensé. Haciendo algo que no estaba en mis planes, pero feliz de hacerlo, descubriendo lo mejor de una amalgama de sabores colores, razas y sensaciones. Con un grupo de gente tan hermosa de la que cualquiera se enamoraría.
Es así, no puedo quejarme siempre he tenido suerte en el camino, he aprendido cayendo pero siempre adelante, no pienso retroceder, y espero morir de pie en la lucha contra la mediocridad de la vida. Gracias a tantos y a todos, pero en especial gracias a Tí, mi luz, mi fortaleza quien a pesar de todo nunca me has abandonado.
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