Es que me encontraba ahí, en esa estación, donde nadie quiere llegar, la conclusión de tus sueños, donde no quieres que lleguen tus esperanzas, esas de conseguir algo mejor para poder hacer vivir a tus demás de manera más holgada.
Me dolió mucho el ver sus caras, tristes, desesperanzadas, como antes de morir, pude vivir en carne lo que muchos han pasado, el ver pasar tu esfuerzo por un tubo que no lleva a nada, simplemente llegar a cero.
Había uno con más anhelo, decía haber pasado por esto 6 veces previas, que los guardias eran unos falsos, que era puro trámite, es que en algunas horas te sueltan, nos dijo. Pero no puedo sacar de mi mente el llanto de mi compañera de al lado,- doce años que estoy aquí y es la primera vez que me agarran, tomando su celular temblando, mientras trataba de recordar el número de su marido.
O quizás el enojo de mi amiga china, que tenía sus papeles en orden, pero en fotocopias, todos le hablaban en tonos altaneros, -que te puedo hacer uno igual en unos minutos, mientras se reían internamente.
Mi caso fue distinto, sólo esperé a que vieran que estaba con todo, claro como no cuido ancianas, ni vengo a trabajar en construcciones, no tenía problema. Solamente me senté al lado de un compatriota que llamaba por celular a escondidas a su hija y le hablaba en quechua para que nadie entienda. Y yo me reía, es que los insultaba, me encantó ver al guardia, pidiendo que cuelgue, si hubiese sabido las cosas que le decía de frente.
Al final salí tranquilo, sin firmar nada, aunque un susto me mandé gratis, es que hay que ser cuidadoso, no ando en mi casa.
Luego me enteré que me llevaron a la peor de las comisarías de Madrid, mientra poco a poco bebía mi amargura con cada vaso de cerveza. Bueno pero eso es otra historia.
Bro, fuerzas desde Bolivia, aquí tienes a tu familia y amigos, nunca te dejes. Recuerda lo grande que eres, pero no olvides que también puedes ser frágil.
ResponderEliminarun abrazo fuerte :)