martes, 12 de julio de 2011

Una historia de tres manzanas

Como impresiona la fuerza del camino, cuando Dios se evidencia en esa ráfaga de viento o esas gotas de lluvia en verano, los cuales te anuncian las noticias que sólo tu estabas esperando.
Y es así como hoy mientras caminaba en medio del calor veraniego buscando en mi cabeza la respuesta para no sentirme uno más del montón de gente que camina por mi lado, buscando a ese que siempre ha vivido conmigo, el diferente, el que sale con cada sonrisa que me gasto y cosas así, me llegaron unas cuantas gotas veraniegas de lluvia, y supe en ese momento que había sucedido.
La buena nueva no fue para mí, sino para alguien a quien estimo mucho, supe con la primera gota que el camino de este mi amigo tenía que girar, que lo más seguro se complicaría, pero con la complicación ganaría un gusto especial en la vida, y aceleré el paso.
Hasta ahora no he hablado con él, pero se que está feliz. Hable con mi familia, por que al igual que yo él es un miembro de mi familia, y luego marqué su número, sin saber que decir y me contestó su madre, en quien se escuchaba el orgullo, la felicidad de ser abuela.
Felicidades mi hermano, estoy seguro que serás un excelente padre, y ten fe que el camino apremia, te lo mereces.
Un abrazo Manzano.

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