Me encantan los días de lluvia...
es ese olor a frescura, a cambio, es un olor que trae algo nuevo. Es sentir que las cosas van cambiando.
Es ver como en el pasto que pisas, ese suelo fértil que la vida una vez más esta volviendo a nacer.
Es encontrar en la fuerza de un trueno, la magia de un relámpago que inicia tímido termina siendo el poder devastador de miles de voltios para cargar al mundo las baterías para seguir adelante.
Es la invitación perfecta para los enamorados a una velada más en casa, juntos, apachurrados para hacer de esa unión algo más bonito.
Me encantan los días de lluvia, desde su inicio, con ese olor que trae el viento, que te recuerda que Dios te sigue observando, tan padre, tan bondadoso que te abraza en la esperanza del caído, susurrándote en la oreja en esa brisa suave que te toca, que todo saldrá bien, que con tus manos seguirás construyendo el futuro que tu siempre has querido.
Y con la primera gota, la catarsis del mundo para que se haga cierto. Es por eso que me encantan los días de lluvia, por que arruinan situaciones que unos no preveen y que otros disfrutan, por que son momentos mágicos para quienes saben seguir adelante. Como tu, como yo, como el que vaya estar caminando en la calle y los sorprenda la lluvia.
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