miércoles, 28 de septiembre de 2011

Que lejos estamos de las primeras líneas que nos representan

Hoy mi país sufre, y mi corazón me duele.
Me duele saber que sangre inocente corra por la tierra, de un lugar tan hermoso como el norte de mi país.
Es una pena entender que al final pintado de oveja quien gobierna traicionó a los suyos, y no me refiero al indígena, sino al boliviano; a la persona, a la que trabaja y vive de lo que cultiva.
La lucha de hoy no es manejada por intereses políticos, aunque así se están manejando, es una cuestión de dignidad y respeto por lo que es correcto. Que hoy tenemos un país privilegiado en el que aún existe territorio virgen, en el cual la riqueza de sus árboles, sirven no sólo de hogar para muchos seres, sino de pulmón para dos tercios del mundo.
Es por eso que no me callo e invito a quien lea esto no se quede callado, que basta! de tener a los países en desarrollo como ratas de laboratorio, y que hay que ser fuertes y pedir gobernantes con carácter para frenar este hecho.
Bolivia es digna, y en su defecto debemos pelear para que así sea, un país soberano es posible... Y hoy es tiempo de cambio, nuestro cambio, de la gente que hoy crecemos para hacer algo.
"!Bolivianos! el hado propicio, coronó nuestros votos y anhelos, es ya libre ya libre este suelo, ya cesó su servil condición. Al estruendo marcial que alguien fuera, y al clamor de la guerra horroroso, siguen hoy en contraste armonioso, dulces himnos de paz y de unión".

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