miércoles, 15 de febrero de 2012

Carta a mi ninfa

  No importa como, ni donde. Pero el camino se complica siempre.
No se decir no y eso me mantiene parado, me cansé de quejarme y me puse en acción
La verdad hoy el mirar atrás me demuestra lo fácil que pudo haber sido,
pero la verdad creo que no me doy cuenta que por lo vivido me siento así.

  Me pediste una y un millón de veces que no me arriesgara,
pero sin hacerte caso lo hice y desde este lugar ahora escribo,
no importa la lejanía, ni el cuanto extrañe, en el camino me dirijo al éxito...
eso es lo que cuenta.

  Podrá ser de noche, me encontraré en tinieblas, pero no dejaré de lado a quien proteja.
Encontraré caminos de piedra y otros con mucho lodo, pero mi carroza seguirá firme en la dirección propuesta.

  De mi corazón siempre me he fiado y tu me enseñaste a escucharlo,
seguiré mi camino en esta tundra hasta encontrarme de nuevo en tus manos.
Luego en su momento, cuando llegue, seré como Odiseo de vuelta a Itaca,
Serán 40 años, y compartiremos las riquezas de estos.

Nacido para vencer o morir en el intento,
con fe, con esperanza. Pero sobre todo amor por lo que estoy haciendo. 

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