jueves, 21 de junio de 2012

Con manos de médico y de minero el corazón.

Últimamente me pregunto cuanto más aguantará esta cuerda antes de que se rompa. Cada día al despertar la incertidumbre de que mierda más pasará en el mundo genera un poco de inseguridad de que si me encuentro en el lugar correcto.
Fue así que un día en un hostal de mala muerte conocí a una belleza del este, quien a cambio de cariño quería cambiar 40 euros y tuve que declinar esa ganga. Más bien en la cocina del hostal con muy poca luz me senté cerca de ella y le envite a fumar.
Me contó como había llegado a Madrid, y por decir llegado no digo raptado. Que suena un poco mal, ya que si digo la verdad de manera seca es muy probable me censure la mente de quien no quiere escuchar la verdad, así que debo decir en pocas palabra que la pobre sufrió mucho y que luego de 4 años de piernas abiertas y quedarse con un 20% para poder mantener a su madre enferma, le alcance para comer se siente tranquila por que no tributa en un momento en el que el país nos saca hasta lo más necesario.
Lo más indignante es que la gente pensante y pudiente no levanta la voz hasta ahora,  que cada el día el gobierno con historias comparadas nos quitan los derechos del trabajador, ganados peleados y sangrados hace muchos años de mayo. En Bolivia pasa similar, pero claro la gran diferencia es que allí no se deja errar, por que la gente revoluciona la ciudad con la mínima tontería que se haga.
Es esa incertidumbre que despierta conmigo cada mañana y que poco a poco contagia a la gente que debe mantener a aliguen más... No sé cuanto debe aguantar este país que me abrió las puerta y al cual le estoy sacando lo mejor, para ser un buen médico. Sólo espero que la alegría de una victoria más en el fútbol no sea el opio que el gobierno espera, y que de una vez se rompa esta cuerda y aprendamos de los seres más valientes que son esos mineros que aprendieron a morir desde el primer día en el cual entraron al socavón. Sólo espero que pase y que no se lleve mucho consigo...

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