Como el más afanado regalo, sigo en la espera de algún tiempo de cambio.
Debo decir que aunque el verano azote estas tierras, dentro mío sigue siendo otoño. Poco a poco y hoja tras hoja siento como me desgasto de manera absurda.
He preferido estar sólo y es algo que espero mis vecinos entiendan, me siento un pino en un bosque de olmos. No se quien este equivocado o si soy yo, pero lo que siento por dentro me pesa más, es realmente algo que conozco y debo defenderlo.
Mientras haya lucha seguiré luchando, venciendo primero al mayor de los rivales, ese némesis que cada mañana me recuerda la condición en la que me encuentro, trata poco a poco dejarme acabado y es en cada mañana que debo matarlo.
No dejaré de soñar de defender y apoyar a quien lo necesite, no importa cuanto me lastimen en el camino, sólo los necios critican personas, debe encontrar el ser mejor que eso.
Dejaré de lado cuanta silla me pongan en el camino, tal cual dice la canción de Silvio. Y seguir adelante con Dios a mi lado.
Déjenme si estoy llorando, que mañana, mañana me encontraré cantando.
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