Tan cobarde es mi asesino que nunca me miró a los ojos,
fue tan cobarde el hijo de puta que mando una bomba para tapar su rostro.
Me dejó sin hijos en aquella noche, sólo en un refugio por que me quitó la casa, maldito asesino del hambre y la pobreza que de ira alimento el estómago para generar más violencia.
En este mi desierto rogamos para que paren las lluvias, por que estallan cada vez que tocan el suelo, nos quedamos sin casas, sin familias, sin amigos. Esta lluvia no trae vida en forma de gotas, sino muerte, fuego, hambre y más violencia.
Al escribir cada párrafo me pregunto, ¿cuánto vale la vida de un palestino?. ¿Cuánto la de un israelí?. Me impresiona que sigamos siendo "hijos de Dios" mientras hacemos mal el único favor que nos pidió su hijo, el amarnos como prójimo, y pienso en ese cobarde... si, en ese de túnica blanca que maneja la iglesia, en un pobre anciano con más poder que cualquier potencia. En un cobarde que no se inmola por lo realmente correcto gastando su tiempo castigando homosexuales, y pinchando condones. Cuanta mierda tendrá dentro.
Me repito, cuánto vale la vida de un palestino, la de un niño, la de una madre, un padre, un mendigo o un ingeniero. ¿No nos quita el sueño ser testigos y cómplices de este asesinato? Es que no sangramos lo suficiente, no tenemos dos ojos, dos manos, cinco dedos en cada mano.¿ Es que no somos iguales?.
Cómo elegimos presidentes, esos héroes y villanos del pueblo, si resultan ser tan inútiles. Que prefieren ser ricos a parar una masacre, cuanto Pilatos en esta historia.
67 años de muertes, guerras y violencia.
fue tan cobarde el hijo de puta que mando una bomba para tapar su rostro.
Me dejó sin hijos en aquella noche, sólo en un refugio por que me quitó la casa, maldito asesino del hambre y la pobreza que de ira alimento el estómago para generar más violencia.
En este mi desierto rogamos para que paren las lluvias, por que estallan cada vez que tocan el suelo, nos quedamos sin casas, sin familias, sin amigos. Esta lluvia no trae vida en forma de gotas, sino muerte, fuego, hambre y más violencia.
Al escribir cada párrafo me pregunto, ¿cuánto vale la vida de un palestino?. ¿Cuánto la de un israelí?. Me impresiona que sigamos siendo "hijos de Dios" mientras hacemos mal el único favor que nos pidió su hijo, el amarnos como prójimo, y pienso en ese cobarde... si, en ese de túnica blanca que maneja la iglesia, en un pobre anciano con más poder que cualquier potencia. En un cobarde que no se inmola por lo realmente correcto gastando su tiempo castigando homosexuales, y pinchando condones. Cuanta mierda tendrá dentro.
Me repito, cuánto vale la vida de un palestino, la de un niño, la de una madre, un padre, un mendigo o un ingeniero. ¿No nos quita el sueño ser testigos y cómplices de este asesinato? Es que no sangramos lo suficiente, no tenemos dos ojos, dos manos, cinco dedos en cada mano.¿ Es que no somos iguales?.
Cómo elegimos presidentes, esos héroes y villanos del pueblo, si resultan ser tan inútiles. Que prefieren ser ricos a parar una masacre, cuanto Pilatos en esta historia.
67 años de muertes, guerras y violencia.
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