Me encuentro mirando en la ventana, repitiendo como todos los días mi programa favorito,
lo cotidiano de la gente, su charlas, vestimentas, lo que fuman, beben comen o si tengo suerte algún niño corriendo mientras llena la calle de risas e inocencia.
Son pocas cosa las que se necesitan para ser feliz, pero cada vez suceden menos. Eso es lo que busco cada día ne la ventana, que es lo que falta, de que nos olvidamos al crecer.
Tengo la sorpresa de ver alguna pareja de ancianos, hermoso panorama de amor constante, con sus luchas y cicatrices que llevan con orgullo en la piel, pero cada día son menos...
Es como cuando la lluvia deja de caer, por un momento corto el ambiente se queda con ese olor fresco y primaveral para cambiar por el smog y contaminado que tenemos los humanos.
Donde queda lo hermoso de ser niño, cuando perdemos esa facilidad de ser feliz?
lo cotidiano de la gente, su charlas, vestimentas, lo que fuman, beben comen o si tengo suerte algún niño corriendo mientras llena la calle de risas e inocencia.
Son pocas cosa las que se necesitan para ser feliz, pero cada vez suceden menos. Eso es lo que busco cada día ne la ventana, que es lo que falta, de que nos olvidamos al crecer.
Tengo la sorpresa de ver alguna pareja de ancianos, hermoso panorama de amor constante, con sus luchas y cicatrices que llevan con orgullo en la piel, pero cada día son menos...
Es como cuando la lluvia deja de caer, por un momento corto el ambiente se queda con ese olor fresco y primaveral para cambiar por el smog y contaminado que tenemos los humanos.
Donde queda lo hermoso de ser niño, cuando perdemos esa facilidad de ser feliz?
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