Cada vez que pienso en ti, pienso en algo húmedo, en cada gota y su giro, en lo tibio de la lluvia. En el tono, en su forma, en el cómo caerán, en todo lo que tu y yo estábamos formando en su momento.
Son las notas de los que nos verán.
De perderme en cada segundo de tu mirada llenando el alma con la sonrisa de un horizonte reflejado en el castaño de tus ojos.
Soy un adicto más a los buenos momentos vividos contigo, de la delicadeza de tu tacto, de lo fino de tus dedos y el nervio a punto de cada vez que muerdes los rojos labios que regalas.
Son días soñados y no quiero despertar, nunca.
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