viernes, 29 de abril de 2016

Estar sólo para olvidar. Pequeño monólogo de noche.

Es mucho el tiempo que no te escribo, es que últimamente se me hace más difícil, no voy a mentirte, no me gusta lo que está pasando alrededor nuestro. 

Creo que la humanidad está perdiendo el norte, y yo junto a ella, esta bola gigante de influencia te arrastra perdiendo noción de lo realmente importante, la gente. 

Hace poco leí por ahí, que para poder olvidar hay que estar sólo, creo que esa pequeña nota tenía mucha razón entre sus líneas; realmente agota arriesgarse a querer y salir perdiendo, hay una gran parte de mí completamente disgustado por el hecho. Es más aún no lo entiendo, pero bueno, he salido he terminado con ella y al fin dejé de tener contacto. Realmente es necesario estar sólo para poder olvidar. 

Lo siguiente que quiero contarte es la extraña sensación de querer echar raíces, sentar cabeza, si, lo sé, siempre dije lo opuesto y si, es por eso que me parece extraño, distinto a mí. Tal cual como una pareja se compra un perro para probar sus dotes de padre, yo empecé con hipotecas de poca mota, me endeudé en busca de una excusa para poder quedarme. Si, darle una oportunidad al tiempo para ver que me trae. 

No sé, esta última mujer realmente cambió mis días, y es como siempre lo pensamos, no es tanto el tiempo como la intensidad, no valen tanto los días que pasas como el esfuerzo que llevas para que estos se hagan posibles. Y, realmente, tú mejor que nadie sabe lo mucho que quise que esto funcionara, los viajes, las horas de mal dormir, el frío del suelo, y lo incómodo de un autobus de media noche. Esos son los recuerdos que tengo, ese esfuerzo para que sea posible, eso y su sonrisa claro está.

Bueno las noches son buenas y los días memorable, desde que regresé ha cambiado mucho mi panorama, como siempre, optimista, con ganas de comerme el mundo, tal cual me conociste. 

Saludos. 

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