Negar que las hojas de mi vida van cayendo poco a poco, sería decir que soy un tonto.
Pero que sería la vida sin finales, inmersos constantemente en un cotidiano. Esperar que el héroe por el tiempo termine villano, este año que ya se marcha y para mi que comienza, despidió a grandes ejemplos de lucha.
Soy tan pequeño en lo que hago, mi lucha constante, pegado uno contra uno por tratar de cambiar días y sonrisas, paso a paso llevan a que dude; creo que es lo esperado, esta guerra de trincheras tiene poca visión a futuro y las bajas son constantes, por suerte aún las reservas son abundantes y cada vez mi cuero se hace más duro.
Si, así despido este 2016 con las vísperas de un nuevo capítulo en este constante caminar, con nuevos retos, con personas nuevas a quienes conocer, a quienes querer, a quienes disfrutar, con un camino nuevo lleno de orgullo de haber dejado todo en una ciudad tan pequeña y tan olvidada como su historia, llena de poetas que vinieron de alguna forma ser distintos en estas tierras viejas.
Así propongo dejar Soria, con un corazón compungido pero orgulloso de llamarlo mi casa, de haber crecido y amado a lo realmente importante, la gente, todos los que hicimos nuestros estos días fríos.
Bienvenido un año más, te quiero coger del cogote y decirte, eres mío, una vez más triunfaré.
No hay comentarios:
Publicar un comentario