Entre la disfunción
del ser y su religión,
se mantiene una constante
de curvas perfectas,
ojos oscuros
y una voz.
Entre las penas y pasado,
ese sueño que promete futuro,
un olor a café acompaña,
a quien por nombre
llamarás amada.
Sin importar
tono, color, canto o ideología
sino tomarás tu camino
y lo harás mutuo.
Porque no importa
futuro, pasado sino el presente.
El que le regales a ella,
el que construyan a un paso
rítmico, mutuo, contínuo.
Es por esto que no creo en fronteras
porque la única frontera
que quiero vencer
Es tú bandera.
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