Siempre llega en julio un momento que me quita el aliento, que me deja pensando y que la melancolía me llega.
Es ese momento que recuerdo mi origen, mis calles, mis amigos, mis tardes en familia.
Es ese instante en que veo a lo lejos, cercano en el horizonte, sus tres picos nevados, un azul que cambia el atardecer y una brisa que dice su nombre.
Es ese día que extraño pasear a las 6 de la mañana, pararme en el puente y ver de lejos a ese amigo Illimani cuidando el día.
Es en julio, su mes y en su día, que extraño Bolivia y en especial mi ciudad mágica.
Nacida para ser grande, creciendo para ser infinita.
Es en julio La Paz en tu día, en ese que cierro los ojos y te veo tan cerca.
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