Ya entrada la tarde en un andén periférico de este Barajas empiezo ha figurar en el reflejo lo cambiado que me has dejado.
Que desde hace mucho ya no soy el mismo, me veo mejor, más alegre.
Un cambio radical en la mirada.
Te veo en este asiento vacío, siento el calor de tu tacto, y me agarras fuerte la mano, de la misma manera que haces cada mañana.
Sentir te nariz y tus labios revoloteando por mi cuello y orejas, tu aliento y un beso.
Pero luego un vacío.
Me duele el separarme tanto tiempo, como cada día, cada mañana.
Si, soy distinto, ya no estoy sólo escribiendo estas historias.
Hoy como mañana despiertas a mi lado, y soy un hombre feliz.
Esa es la razón por la que no sé cómo despedirme, porque siempre estás conmigo.
Notas de la mente, del alma, para la gente. Para ser mejor, más fuerte y aprender a compartir
miércoles, 13 de diciembre de 2017
¿Cómo despedirte de alguien que no quieres despedir?
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