Hace mucho que no te escribo, es que perdí la práctica, mi amigo, mi guía, mi todo.
Perdón por haberme alejado tanto de Ti, es que perdido andaba pero quiero volver a Tú lado, así como el hijo prodigo.
Me siento sólo, aunque bien supiste acompañarme, una vez más con alguien que me impulsa de manera indirecta. Un amigo inolvidable de quien poco a poco aprendo algo más.
Hoy me siento nostálgico, como me conociste, como siempre, de esa manera me creaste y ahora vivo así. Aunque nunca dejé de lado mi mayor enseñanza el Carpe Diem.
Necesito hoy más que nunca tu ayuda, tengo tanto que hacer y cosas que cumplir que necesito TU ayuda.
Tengo que trabajar, por que, vamos ese siempre fue el plan de venida; dame una mano, así entre nosotros sabes a cual me refiero.
Y lo más importante, dame la ciencia y fuerza de voluntad para seguir estudiando, dame esa ayuda espiritual que siempre me ha caracterizado, como tu hijo, como tu amigo y seguidor.
Hay mucho en mí que tiene que salir y no lo niego, pero hasta ahora no me he sentido capaz de sacarlo, se acumuló mucha mierda dentro mío y cada día es más difícil reconocerlo.
Ayúdame a ayudar, ayúdame a ser tu voz y mano de nuevo, ayudame a cambiar lo que quiero cambiar, ayúdame a cumplir los sueños que me planteaste hace ya tanto tiempo, que decidido estoy, quiero cambiar.
Me despido como el mayor rezo que te He mandado, a tí mi Señor, mi amigo, luz, verdad y vida.
Me uno a tu oración, hermano. Yo también necesito de Tu luz, Señor mío, de Tu mano, de Tus fuerzas, porque también he acumulado mucha mierda.
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