La verdad es que siempre odie la idea de planchar mi ropa, por suerte mía, desde muy niño mi madre de manera indirecta me enseñó como, el despertar y no tener sucia la casa o la ropa o la cama destendida, con torturas continuas de cada mañana, así hoy sólo en un país extraño lo sigo haciendo, aunque sin abrazos de madrugada y el desayuno perfecto, me dedico un feliz cumpleaños, y como buen hijo de mi madre me puse a limpiar mi casa.
Anoche recordé el presente de este año que se va, uno con muchos cambios, el que tal vez de los que más me acuerde de aquí en adelante, en el que me independicé. Vía Skype (bendición de la informática) y como soundtrack una canción maravillosa, ("Soledad de Jorge Drexler) me puse a recapitular lo bueno y malo de este año, con promesas de por medio que espero cumplir cuando llegue el momento.
Hay Soledad, aquí están mis credenciales, cuanto quisiera abrazarte y darte el amor que te mereces, que tanto has estado buscando, déjame borrar tus cicatrices para que dejarte una sonrisa a cambio.
Acompañarnos sería el mejor regalo de cumpleaños, como la sorpresa de hoy a las 0 horas, quisiera volverte a conocer Soledad, por que quiero creer que el vivir es indoloro al igual que tú
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