No puedo creer que han pasado ya diez años. Diez años en los que he cumplido los primeros de mis deseos y en cada momento sentirla a mi lado.
Diez años que ya no te llamo por teléfono para que me bendigas, sino de quedarme callado y esperar que todo salga bien, como siempre.
Han pasado diez años en el que sentí tu último suspiro dejarnos, y la magia de toda la vida que habíamos pasado juntos, traspasar mi carne para salir por la ventana, cambiando mi corazón para hacerlo fuerte.
Son diez años y toda mi vida en la que me has enseñado de todo, eres la culpable de que hoy escriba y lea, cante y dibuje, eres a quien perdido una vez de niño en la calle, sabía donde estaba, por que tu ya antes me habías enseñado el camino a casa.
Es por ti el por que me encanta atender a mis pacientes, con todo, con el corazón de la enfermera que fuiste, y con el conocimiento del médico que hoy soy. Pero no puedo dejar de decir que te extraño, por que tanto secreto que me diste en vida, no pude enseñarlos a los que vienen después.
Así como la receta del pastel de navidad que hacíamos y la gelatina de piña que me traías en cada cumpleaños, hoy te mando en un suspiro lo más dulce de mis palabras, para que donde estés te llenen de alegría, como siempre lo has hecho conmigo.
Te extraño mi abuela querida.
No hay comentarios:
Publicar un comentario