En la espera incómoda y llena de ilusión de mucha gente en muchas partes de este nuestro planeta, hoy por hoy en este lado del charco, se vive una incertidumbre ante las nuevas maravillas que los políticos estén planeando.
Entre tanto, en las puertas del parque de cualquier calle, se encuentra otro que se encuentra cerrando los ojos, imaginando con las maravillas que podría comer si tuviese una casa.
Cada día en todas partes las calles se llenan de gente descontenta, sintiéndose traicionado por su país y con la esperanza de soluciones más sociales, para problemas reales.
En busca de educación hoy en Francia se le da la espalda a quienes durante mucho tiempo sacaron adelante a su país, olvidando de manera abrupta el dolor y sufrimiento que el coloniaje trajo en algún momento a esas tierras. Y sin más la gente, en busca de su derecho sale a las calles en busca de respuestas.
Poco a poco los niños se encuentran ante respuestas más sencillas, es más fácil ver la vida con otros colores, entender que se puede sufrir de diferente manera y deciden de manera equívoca el opio al pan, y el robo a la escuela.
Es realmente agobiante, entender que en situaciones adversas sea más fácil vender tierra virgen a buscar soluciones de existencia, es más fácil traicionar a tu sangre y olvidar tus orígenes o a quien le debes el puesto, para llenar los bolsillos para mantenerte en flote una vez fuera.
Poco a poco se manda a la mierda la democracia que en diferentes épocas y edades se defendió y se creyó en ella y se va pudriendo y mal formando. Es imposible creer que mi padre peleó por esto, da asco y náuseas pensar que no se pueda hacer nada, nada más que seguir quejándose. ¿Cuanto más esta cuerda resistirá antes de romperse?. Y el pueblo una vez más tendrá su victoria. Es una pena pensar que la sangre es la respuesta, pero no hay mayor poder que el poder del pueblo y no hay ejercito en el mundo que pueda vencernos.
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